Los fondos pierden 400.000 partícipes en 2011 y vuelven a niveles de hace 15 años
Los fondos de inversión han sufrido una salida de 396.000 partícipes en 2011, lo que deja el número final en 4.924.000, el más bajo desde 1996. Este descalabro se explica por la competencia de los depósitos, la mala evolución de los mercados y también la mala calidad de la gestión de muchos productos.
El descenso no ha sido tan acusado cuanto a patrimonio, ya que la pérdida ha sido de 10.500 millones, mitigada por la recuperación de la deuda y de las bolsas en las últimas semanas del año. En todo caso, se trata del cuarto peor año en la historia de los fondos, por detrás de 2008 -cuando salieron 2,2 millones de partícipes y 71.000 millones de patrimonio-, 2009 y 2010. Es decir, llueve sobre mojado; y aunque los descensos se van reduciendo, todavía parece muy lejos un cambio de tendencia.
Esta tendencia comenzó con el crash bursátil de 2008-2009 y los escándalos de fondos como los de Madoff o el Banif Inmobiliario. Pero tampoco hay que despreciar la mala actuación de los gestores de muchos de los productos de las firmas españolas, que acrecentaron las pérdidas de los mercados o, al menos, fueron incapaces de aminorarlas para sus clientes. Algo sobre lo que el sector ha hecho muy poca autocrítica en nuestro país, aunque en un reciente encuentro de la inversión colectiva organizado por la APD varias voces del sector entonaron el mea culpa.
A esto se añaden las paupérrimas rentabilidades de los productos estrella de la crisis: los fondos garantizados, tanto por su perfil cada vez más conservador como por las elevadas comisiones que cobran las gestoras en un producto que no necesita ninguna gestión una vez montada su estructura inicial, Finalmente, en 2010 y 2011 se ha sumado un factor que ataca directamente a la comercialización de los fondos: la guerra de depósitos de la banca.
En efecto, ante las asfixiantes necesidades de liquidez de las entidades y de reducir el ratio de préstamos sobre depósitos, bancos y cajas han dado la consigna a sus redes comerciales de convencer a los clientes para mover su dinero de fondos hacia depósitos. Y cuando el Gobierno socialista impuso una penalización a los depósitos de alta rentabilidad, las entidades no volvieron a los fondos, sino que lanzaron pagarés y otros títulos de deuda dirigidos al cliente minorista.
Fuente Cotizalia
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